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Abogado: ALFREDO HERRANZ ASIN Despacho: Conde Aranda, 1, Pral. Izda. 50004 Zaragoza Teléfono 976205797 Email: alfredoherranz@reicaz.com Twitter: @extranjeriabog

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jueves, 26 de febrero de 2015

MOTIVOS IMPERIOSOS DE SEGURIDAD PUBLICA EN LA EXPULSION DE COMUNITARIO

La sentencia de 22 de mayo de 2012 del TJUE analiza el concepto de motivos imperiosos de seguridad pública en la expulsión de extranjeros comunitarios de protección reforzada por el artículo 28.3 de la Directiva 2004/38/ue

"No se podrá adoptar una decisión de expulsión contra un ciudadano de la Unión, excepto si la decisión se basa en motivos imperiosos de seguridad pública tal que definidos por los Estados miembros, cuando éste:

a) haya residido en el Estado miembro de acogida durante los diez años anteriores, o 

b) sea menor de edad, salvo si la expulsión es necesaria en interés del niño, tal como establece la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre de 1989"

La expresada sentencia analiza esta particularidad de la expulsión en régimen comunitario en estos supuestos reforzados en los que toma mayor fuerza el principio de proporcionalidad pues debe examinarse el grado de integración del extranjero, la duración de su residencia, la edad del mismo, su salud, su situación familiar y económica y los vínculos con el país de origen; pues a mayor arraigo y vinculación, mayor situación de excepcionalidad en la expulsión ha de predicarse.



El supuesto que se enjuicia en la sentencia es la posible expulsión de un individuo por la comisión de un delito de abusos sexuales, agresión sexual y violación de una menor. La cuestión prejudicial viene a cuestionar si el concepto de motivos imperiosos de seguridad pública se refiere solo a motivos de carácter de seguridad interior o exterior del estado y si puede aplicarse a actos individuales.

El Tribunal establece que caben tanto motivos de seguridad interior como exterior y que ha sido considerado aplicable el concepto a supuestos de banda organizada, por ejemplo de drogas en el caso Tsakouridis pero que también ha de considerarse aplicable a los delitos recogidos en el artículo 83 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea que son: terrorismo, trata de seres humanos y explotación sexual de mujeres y niños, tráfico ilícito de drogas, tráfico ilícito de armas, el blanqueo de capitales, la corrupción, la falsificación de medios de pago, la delincuencia informática y la delincuencia organizada.

miércoles, 4 de febrero de 2015

¿EXISTE LA CIUDADANIA EUROPEA?

Hoy me hacía llegar la meritoria plataforma Millenium por medio de tuiter un artículo en relación a la decisión del Estado de Bélgica por la que procede a retirar a 112 españoles la posibilidad de residencia en su país, alegando que la carencia de ingresos de estos y la solicitud de los mismos de ayudas sociales supone una carga excesiva para dicho país.

Debo explicar someramente que los ciudadanos europeos tienen derecho de libre circulación si bien sometido a un determinado régimen jurídico (si quieres más información pincha en el enlace indicado). Si un ciudadano europeo circula a otro país de la unión europea del cual no es nacional por un tiempo inferior a tres meses no se le va a exigir más requisito que estar documentado, pero es distinto si se va a estar más de tres meses, momento en que pasamos a considerar una situación jurídica de residencia en la cual se le va a exigir desarrollar alguna actividad laboral o económica que le dote de recursos o tener sin necesidad de la misma recursos suficientes sin que el ciudadano sea una carga para el país donde pretende residir.

Entramos en conceptos indeterminados que exigen una valoración individualizada de cada situación. No va a ser lo mismo, o no debería ser lo mismo quien lleva residiendo una larga temporada, pongamos una década y de repente carece de ingresos que quien acaba de acceder al territorio. Aún así lo cierto es que gran parte de los últimos avances en la construcción europea se sustentaban sobre una al parecer entelequia, la de considerar a todos los miembros de la unión europea como ciudadanos europeos. Se hablaba de un proceso de integración sobre todo de interiorizar esta situación que debería igualarnos en la consideración a todos como tales. Un alemán debería ver a un español como un igual, e igual que a otro alemán (como todos ellos ciudadanos europeos), pero como digo no dejaba de ser una entelequia o una falacia, así algunos no eran vistos como ciudadanos europeos, ni siquiera como nacionales, sino como gitanos y se pretendía su expulsión masiva.



En realidad, por mucho discurso de nuestros políticos la construcción europea solo se ha hecho, o mejor dicho, ha primado, en la medida que interesaba a los mercados, a las mercancías y a los mercaderes y se ha hecho poco o nulo esfuerzo práctico (más allá del normativo) en progresar en la construcción de esta ciudadanía europea, en el verdadero avance en una Europa de las personas. Probablemente muchos de los lectores de esta entrada sea la primera vez que oyen hablar de este concepto de la ciudadanía europea, y para mi esto es una clara prueba de la realidad de lo que afirmo en los anteriores párrafos.

Y creo que muchos griegos estarán de acuerdo en esto.